A la chita callando

A la chita callandoSiendo pequeña me imaginaba que esta expresión venia de la película de tarzán, pero nada más lejos. No se conoce con seguridad de donde procede dicha expresión, algunas de las teorías son las siguientes:

La primera de ellas se refiere al derivado del verbo “chistar” como onomatopeya de mandar callar: “¡Chist!” que se suele acompañar poniendo el dedo índice perpendicular a los labios.

Otra de las teorías, se remontaría a los tiempos de la dominación musulmana, cuando los invasores norteafricanos introdujeron en la península un tipo de caza en el que se utilizaba el gato montés, en realidad una especie de leopardo muy veloz y voraz conocido como cheetah o chita (referencia fonética de “cheetah” en inglés). Domesticado por los árabes para la caza, éstos, introdujeron ese modelo en la Península Ibérica, sin embargo, Alfonso X el Sabio, prohibió esta práctica. No obstante, se continuó realizando de manera furtiva y al hacerlo así se refirieron a ella como “cazar con la chita callando” o de una manera silenciosa.

La otra explicación es más vulgar, pero también probablemente más acertada, y se refiere al juego de la chita, hasta hace poco bastante popular aún en muchas zonas. La chita es otro nombre que recibe la taba o hueso astrágalo de la pata de los corderos. Este hueso se utilizaba no sólo por los niños en sus juegos, sobre el que se colocan monedas y se tira con tejos, desde cierta distancia intentando tumbarlo, ganando el ‘tejo’ el que queda más cerca del dinero, sino también por los adultos para hacer apuestas, hasta que fueron prohibidas y como es de adivinar, se continuaron jugando a escondidas, dando de nuevo el significado a nuestra expresión.

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