Luna de Miel

Recién casadosLuna de Miel. Esta expresión hace referencia a la noche de bodas y al tiempo posterior a esta que suele ser un viaje realizado por los recién casados. Todo el mundo sabe qué es una Luna de Miel pero, ¿saben realmente de dónde proviene esta expresión?

Hay varias tradiciones a lo largo de la historia que hacen referencia a esta expresión y en todas ellas es importante la miel ya que es un alimento asociado a la fertilidad, la dulzura y la felicidad de las parejas. La primera proviene de Babilonia donde, hace más de 4000 años, el padre de la novia le ofrecía al futuro esposo de su hija toda la cerveza de miel que fuera capaz de beber durante un mes (una luna).

Tiempo después, en la Antigua Roma, la madre de la novia les dejaba un tarro de miel en la habitación durante el primer mes después de la boda para que la novia lo usara como ungüento y así tener una piel reluciente y suave.

Se dice que fueron los Teutones en Alemania, quienes comenzaron con esta tradición; ellos celebraban sus bodas solamente bajo la luna llena y luego del evento, los novios bebían licor de miel durante los 30 días posteriores a la boda. Este período entonces llegó a conocerse como Luna de Miel.

Por otro lado se dice que la expresión “Luna de Miel”, data del siglo XVI, es de origen escandinavo y viene de una antigua costumbre de Europa septentrional, que significa “el primer mes” o “la primera luna” después de la boda. Durante este período, los novios acostumbraban tomar hidromiel, bebida elaborada a base de vino y miel que aumentaba la fertilidad.

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A pies juntillas

Expresión que utilizamos cuando queremos hacer hincapié en que creemos algo o a alguien con total seguridad.

RayuelaSu origen sin embargo no está demasiado claro, pero se cree que viene de un antiguo juego infantil en el que se debía saltar con los pies juntos y los ojos tapados por una venda y donde se seguía las instrucciones de un compañero, quien iba indicando qué se tenía hacer para ir saltando de un recuadro a otro que estaban pintados en el suelo. De ahí que ese hecho/acto de tener los pies juntos y creer ciegamente en lo que decía el compañero de juego.

Una de las derivaciones de este juego es la “Rayuela”, consistente en tirar una piedra a una casilla numerada e ir a recogerla alternando saltos con los pies juntos o otros recuadros a la pata coja.

También se dice que podría venir de la postura de estar firmes (en la que se colocan los dos pies en paralelo y muy juntos) otorgándole a la expresión ese significado de firmeza o seguridad a la hora de creer en algo.

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Ser más chulo que un ocho

ChulaposUsamos ese modismo para decir de alguien que actúa con cierta altanería y desafío y o va vestido de forma muy arreglada.

En la Comunidad de Madrid, España, un “chulo (a)” o “chulapo (a)”, perteneciente a una de las clases populares de la región, era la persona que desde el Siglo XIX y vestido de la forma estilada en la época, actuaba en conjunto con un característico orgullo y presunción, que lejos de ser arrogante, emanaba un tradicional encanto.

La indumentaria en las mujeres se conformaba de una blusa ajustada y una larga falda de lunares; en la cabeza un pañuelo rematado por un clavel. En los hombres pantalón generalmente negro, una chaqueta con un clavel en la solapa, chaleco y una gorra a cuadros blancos y negros llamada “parpusa”.

Estos chulapos, engalanados de esa guisa, tenían costumbre de, en el 15 de Mayo, (festividad de San Isidro Labrador, patrón de la localidad de Madrid) acercarse a la ermita del Santo a rezarle y realizar un festejo con bailes y comidas tradicionales en la pradera que lleva su nombre. El medio de transporte que empleaban masivamente era la Línea 8 del tranvía de la época, que hacía el recorrido entre la Puerta del Sol y el barrio del río Manzanares.

El pueblo acuñó esa frase, en la que enfatizaban el hecho de que no había algo con más chulería que un tranvía cargado de “chulapos”.
La festividad y la indumentaria en las celebraciones del Santo se ha mantenido intacta hasta nuestros días.

Tranvía linea 8

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Tomar por el pito del sereno

SerenoLos serenos eran unos vigilantes nocturnos que ejercían en algunas ciudades españolas (desde el 1777 en Valencia y desde el 1797 en Madrid) hasta bien entrado el siglo XX.

Su tareas eran varias: vocear las horas en punto y el tiempo meteorológico, abrir las puertas de los inmuebles a los vecinos que regresaban a su domicilio entrada la noche y mantener el orden.

Comoquiera que el estado de nuestro cielo era por lo general sereno (claro, sosegado, sin nubes, estrellado…) era éste el grito más común del vigilante, por lo que pasó a denominar su oficio. Con palmadas y al grito de ¡sereno! era como los vecinos requerían sus servicios.

También era el encargado de mantener el orden y avisar a los bomberos en caso de incendio o a la policía en caso de robo u otros altercados. Para ello contaban con un pito o silbato. Muchos serenos eran tan estrictos con su cometido que no permitían voces o algarabías en la calle, y hacían sonar el pito con el menor motivo. De modo que los pitos de los serenos se podían oír a cada paso durante toda la noche, y los policías no acudían a sus llamadas (¡Que viene el lobo!). Como la policía no acudía, los vecinos dejaron de hacerle caso. Y como no servía para nada hacerlo sonar, dejaron de utilizarlo.

Y eso que estaban armados con un “chuzo“, que consiste en una vara coronada por una punta de clavo (a guisa de lanza) y que hacían repicar contra las rejas para disuadir a los alborotadores. De esta herramienta nos ha quedado otra expresión, “caer chuzos de punta“, con la que describimos un buen chaparrón.

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Tener más moral que el alcoyano

El Mundo Alcoyano

Ejemplar de “El Mundo Deportivo” de 1944

Frase con la que nos referimos a alguien que es constante y tenaz, pero sobre todo los futboleros ¿saben porque se dice dicha frase?

El Alcoyano es un club de fútbol de la ciudad de Alcoy (Alicante) que entre los años 40 y 50 militó durante 4 temporadas en primera división. Salvo la temporada de 1947 – 48, en la que consiguió una décima posición por delante incluso del Real Madrid (había 14 equipos en esos años), el resto de temporadas peleó arduamente por la permanencia siendo famosos por su coraje en conseguirlo.

Con el correr de los años, el nacimiento de la popular frase sigue siendo una incógnita. Hay quien dice que la leyenda se gestó durante un partido de la promoción de ascenso de 1944 que les enfrentaba al Español (club barcelonés, actualmente denominado Espanyol). Los “periquitos” ganaban 7-1 y el árbitro, para evitar una sangría mayor, decidió finalizar el encuentro cuando faltaban 2 minutos aún para el tiempo reglamentario. Las protestas de los jugadores de Alcoy fueron inmediatas, teniendo el convencimiento que todavía podían empatar.

Otros se apuntan a la teoría de que la leyenda tiene su origen en un partido de Liga cuando el Alcoyano militaba en Tercera división. Perdía por 13-0 y sus futbolistas no paraban de darse ánimos en la creencia de que la victoria todavía era posible.

Desde el club no se apuntan a ninguna de las dos teorías sobre el origen de la moral del Alcoyano. «La frase tiene más de leyenda que de realidad», aseguran. «No se refiere a un partido. Define el espíritu de un equipo luchador, formado por gente del pueblo».

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SPAM

SpamLlamamos “spam” al correo electrónico que no hemos solicitado, generalmente publicitario y enviado masivamente, pero aunque pueda parecer increíble, la palabra ‘SPAM’ no tiene nada que ver con términos informáticos.

Originalmente la palabra SPAM surgió como abreviatura de “spiced ham” (jamón con especias), y fue la marca usada por la empresa charcutera estadounidense Hormel Foods en 1957 cuando lanzó al mercado su nuevo producto de carne. Durante la Segunda Guerra Mundial lo usaron como alimento los soldados británicos y soviéticos.

Sin embargo, el término hubiera acabado en el olvido de no ser por el grupo de humoristas británico Monthy Python, quienes en uno de sus sketches aparecían vestidos de vikingos leyendo un menú donde que solo se leía ‘SPAM’. Por ello, empezaron a gritar “‘¡Al rico SPAM!”. De ahí la asociación con una cosa abundante que nadie quiere, lo que hizo que terminara por asociarse al correo basura de Internet.

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Tonto del bote

El tonto del bote“El tonto del bote” es una de las muchas frases que en castellano utilizamos para referirnos a una persona de poca inteligencia o gran simpleza.

Pero el “El tonto del bote” fue, sin embargo, un personaje real y documentado, aunque no ha llegado a conservarse su nombre verdadero.
De hecho, fue una figura muy popular en el Madrid de principios del siglo XIX, ya que era uno de los mendigos más habituales de las calles madrileñas. Se le llamaba así porque, sentado a la puerta de San Antonio del Prado, pedía limosna agitando con grandes aspavientos un bote que llevaba en la mano para llamar la atención y recoger las monedas que le daban.

Pero más famoso se hizo aún porque en cierta ocasión que se celebraba una corrida de toros en el centro de Madrid, una de las reses logró saltar la barrera y salir de la plaza y enfiló la Carrera de San Jerónimo. Al meterse en una de las calles transversales, llegó el toro al punto donde se hallaba el mendigo, quien -no sabemos si por el susto o por la ignorancia del peligro- se quedó quieto como una estatua. El morlaco, tras olfatearlo y darle mil vueltas, finalmente siguió su camino sin hacerle ningún daño, por lo que todos los que conocieron el suceso se maravillaron de la buena suerte del “tonto del bote”.

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¡Apaga y vámonos!

Apaga y VámonosEsta expresión no se sabe ciertamente si procede de un hecho real o bien de un cuento andaluz, pero tiene su origen en una conseja que la sitúa en el pueblo de Pitres. Hace siglos, dos clérigos de este municipio granadino, aspirantes a una plaza de capellán, hicieron una apuesta a ver cuál de ellos celebraba la Santa Misa en menos tiempo.

Tras concluir los preparativos para el desafío religioso y mientras se aproximaban al altar, uno de los curas en lugar de “Introibo ad altarem Dei” introducción que significa (Entraré al Altar de Dios), inició la misa diciendo: “Ite, Missa est“, fórmula litúrgica que precedía a la bendición final y que sería como el actual “Podéis ir en paz“. El otro, impasible y ansioso de ganar la apuesta, se giró hacia el monaguillo que sujetaba la vela y exclamó: “¡apaga y vámonos!“, que ya está la misa dicha”.

Por supuesto ganó el segundo.

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Se te ve el plumero

Milicia Nacional 1812Este dicho tan recurrente se usa para indicar que una persona deja traslucir de forma involuntaria sus verdaderas intenciones o pensamientos en un asunto.

Esta curiosa frase tiene su origen en el uniforme de la antigua Milicia Nacional, cuyos integrantes cubrían sus cabezas con un gorro militar coronado por un llamativo penacho de plumas, lo que hacía que se les divisara de lejos, incluso entre la multitud.

La Milicia Nacional era un cuerpo de voluntarios que fue instituido en las Cortes de Cádiz de 1812. Fue un instrumento de los progresistas en su lucha contra el absolutismo y sus miembros siempre estuvieron del lado de las clases populares durante las revoluciones que sacudieron este convulso período de nuestra historia. Obviamente, esta Milicia fue suprimida por el partido conservador cuando accedió al poder.

Pronto la Milicia Nacional se convirtió en símbolo de la progresía liberal frente a las tendencias absolutistas, y el llamativo penacho o”plumero” con que se adornaban vino a representar la defensa de las ideas progresistas. Así, en la prensa de la época empezó a decirse de los políticos que mostraban inclinación hacia la causa liberal que “se les veía el plumero“.

Otra teoría es la fábula de La corneja y los pájaros, escrita por el griego Esopo en el siglo VI a.C. La fábula cuenta que Júpiter, el padre los dioses, para nombrar al rey de los pájaros, señaló una fecha en la que todas las aves deberían comparecer ante él, para así elegir a la más bella. Todos los pájaros se acercaron a la orilla del río para acicalarse y arreglarse el plumaje. La corneja, consciente de su fealdad, se dedicó a recoger las plumas que se habían desprendido de los otros pájaros y se las prendió en el cuello. Al llegar el día señalado por Júpiter, todas las aves acudieron al concurso. De todos los plumajes, el de la corneja resultó ser el más bello y elegante. Pero cuando estaba a punto de ser coronada, los demás pájaros, indignados por el engaño, se le echaron encima y cada cual arrancó del penacho las plumas que le pertenecían. Y la corneja no consiguió el tan preciado puesto, por vérsele el plumero, o sea, el penacho de plumas de pega.

Así que lo dicho, cuidado no se os vea el plumero.

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Gilipollas

Gil ImonTal vez debido a nuestro carácter latino, somos los españoles un pueblo dado a la verborrea, gesticulamos y exageramos en nuestro modo de comunicarnos con los demás. Tenemos también una tendencia al incremento de palabras nuevas, que con el uso, se acaban incorporando al vasto universo del lenguaje.

Tal vez uno de estos calificativos más populares y extendidos es “gilipollas”.

Existía en la época del Duque de Osuna, allá por el siglo XVI, un personaje de alto copete llamado Don Gil Imón. Parece ser que era un destacado fiscal del Consejo de Hacienda de la época de Felipe III. Otras fuentes parecen indicar que este representante gubernamental era en realidad un insigne alcalde.

D.Gil Imón gustaba de codearse con gentes de las más altas esferas; acudía a reuniones de pompa donde se debatía acerca de asuntos de estado de gran trascendencia y donde se daba cita lo más granado de la sociedad madrileña.

Asistía a estos actos sociales siempre en compañía de sus dos hijas, muy poco agraciadas físicamente, a lo que se sumaba que poseían una inteligencia muy poco desarrollada. Debido a las escasas dotes de las muchachas, los pretendientes no abundaban. Por ello, cada vez que el alto funcionario aparecía en una fiesta junto a sus hijas, las malas lenguas comenzaban a comentar entre sí «Ahí va de nuevo don Gil con sus pollas», palabra que era empleada en la época para referirse a las mujeres jóvenes.

Rápidamente la asociación de ideas fue inevitable y los personajes de la época más proclives a la invención de mofas, la sorna y el ingenio comenzaron a fusionar en un mismo término la estupidez y las hijas del fiscal. Así, cuando se quería señalar que alguien parecía alelado o era corto de entendederas, se aludía a las «pollas» de don Gil Imón. De este modo, parece ser habría nacido la palabra «gilipollas» que conocemos hoy en día.

Aunque también existe el vocablo caló «jilí» cuyo significado es «inocente o cándido».

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