Poner las manos en el fuego

Las manos en el fuegoFrase utilizada para demostrar el respaldo total o la creencia ciega en algo o alguien. Su origen puede hallarse en el llamado Juicio de Dios u Ordalía. Se trataba de un rito pagano practicado por los pueblos llamados bárbaros, pero en especial por los germanos, para determinar la culpabilidad de una persona involucrada en un delito o en un pecado grave.

Si el sospechoso salía ileso o con pocas quemaduras, luego de exponer sus manos al fuego, era declarado inocente. Existían diversas variantes:

– El acusado debía andar descalzo sobre seis u ocho rejas de arado al rojo vivo.
– El acusado debía transportar un hierro al rojo vivo una distancia de nueve pies o más.
– El acusado debía poner la mano en el fuego

El hierro candente era a veces sustituido por agua o aceite hirviendo o plomo fundido. Otras veces se hacía meter al acusado las manos en una hoguera. No se debe confundir con la tortura, que era empleada para hacer confesar al reo.

Cualquiera puede suponer que resultaba absolutamente imposible no quemarse, motivo por el cual el juicio era casi una farsa y la responsabilidad del imputado quedaba siempre demostrada. Sólo si se obraba un verdadero milagro el reo alcanzaba el perdón. La historia no registra ningún caso de inocencia.

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