Poner los cuernos

Poner los cuernosEstamos acostumbrados a usar esa expresión para definir la infidelidad a la pareja, así si un miembro de la pareja le es infiel al otro, decimos que “le ha puesto los cuernos”.

Hay muchas versiones sobre el origen de esta expresión, como puede ser la siguiente:

En la antigüedad, en los países nórdicos, los gobernadores de las comarcas y en su condición de tal- podían “seleccionar” a las mujeres con las que deseaban intimar. Cuando esto se producía, la puerta del hogar donde se encontrara el “earl” o gobernador con la mujer seleccionada, era adornada con una cornamenta de alce…en señal de su presencia. Si la mujer estaba casada, su marido mostraba felizmente a sus vecinos el adorno, pues constituía todo un orgullo que el gobernador estuviera allí. De esta costumbre nació la famosa frase: “Te pusieron los cuernos” o “eres un cornudo”.

Tenemos otra teoría:El origen del dicho es español y se empezó a usar a mediados del siglo XVI, y de ahí se extendió al resto de occidente. Los expertos no se ponen de acuerdo en si los cuernos originales se referían a los del carnero (cabrón, y de ahí este insulto también) o a los del buey, por ser animal castrado y que se somete con paciencia.

También hay una teoría que viene de una tradición celta en la que los hombres, para conquistar a las mujeres, tenían que cazar algún animal con cuernos, como un venado, y mientras más grande fuera el animal más hombría mostraba el cazador. Si la mujer lo aceptaba, la pareja colocaría la cornamenta en la entrada de su casa.

Era común que cuando los hombres de la aldea se retiraban de sus casas para ir a cazar o a enfrentarse a otras tribus perdían a uno que otro integrante. La regla era que si el hombre en cuestión no regresaba en un año se le daba por muerto y cualquier otro podía hacerle la ofrenda de una cornamenta a su mujer. En más de una ocasión la mujer que ya había aceptado a una pareja nueva se topaba con que su marido no había muerto, sino había sido capturado y por azares del destino había regresado después del año, imagínense la sorpresa que se llevaba cuando encontraba otra cornamenta en la entrada de su caza. Literalmente le habían puesto los cuernos.

Aunque esa teoría suena posible creo que no es del todo la acertada ya si lo fuera existiría la frase “put the horns” en inglés. Cosa que no sucede.

Otra teoría nos remonta a la antigua Grecia en donde Pasífae, la esposa del Rey Minos, cansada de las infidelidades de su esposo se enamora de un toro blanco. Con la ayuda de Dédalo logró entablar relaciones con el Toro de Creta hasta quedar embarazada. De esa relación nació el Minotauro y su cornamenta se convirtió en un sinónimo de infidelidad.

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