Salvarse por los pelos

Por los pelosEstá expresión, tiene su origen en el ámbito marinero. Se utilizaba vulgarmente para decir que alguien ha evitado una situación complicada por muy poco o alguien se ha librado de algún daño o peligro en el último momento.

En tiempos pasados para enrolarse en un navío no era preciso saber nadar, fuera cual fuese el cargo. Y entre la tripulación, era habitual recomendar a los novatos que se dejasen crecer una melena para que, en caso de caer por la borda y hundirse, fueran más visibles en el oleaje y, así tuvieran más posibilidades de ser rescatados.

De hecho, la larga cabellera era el mejor asidero para sacar del agua a alguien que se estaba ahogando, pues la ropa suele desgarrarse y la piel húmeda resulta resbaladiza. Por eso, era habitual que los marineros tuvieran melenas largas, incluso quienes sabían nadar preferían tener el pelo bien largo.

Según parece, en España, esa moda de llevar el cabello más largo de lo normal se extendió entre los miembros de otros cuerpos del ejército, por lo que José Bonaparte (más conocido popularmente como Pepe Botella), acostumbrado a la estética impoluta que lucían los soldados franceses, cuando fue coronado Rey de España, mandó que todos los soldados que estuvieran bajo órdenes de la monarquía llevasen el pelo corto y la barba rasurada.

Los marineros que estaban bajo sus órdenes, lanzaron el grito al cielo, entre protestas y trifulcas, exigieron poder llevar el pelo largo, ya que les daba garantías de no morir ahogados. Finalmente se “Salvaron por los pelos”, y fueron autorizados a mantener sus largas cabelleras.

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4 comentarios para “Salvarse por los pelos”

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