Entradas con la etiqueta ‘historia’

Salvarse por los pelos

Por los pelosEstá expresión, tiene su origen en el ámbito marinero. Se utilizaba vulgarmente para decir que alguien ha evitado una situación complicada por muy poco o alguien se ha librado de algún daño o peligro en el último momento.

En tiempos pasados para enrolarse en un navío no era preciso saber nadar, fuera cual fuese el cargo. Y entre la tripulación, era habitual recomendar a los novatos que se dejasen crecer una melena para que, en caso de caer por la borda y hundirse, fueran más visibles en el oleaje y, así tuvieran más posibilidades de ser rescatados.

De hecho, la larga cabellera era el mejor asidero para sacar del agua a alguien que se estaba ahogando, pues la ropa suele desgarrarse y la piel húmeda resulta resbaladiza. Por eso, era habitual que los marineros tuvieran melenas largas, incluso quienes sabían nadar preferían tener el pelo bien largo.

Según parece, en España, esa moda de llevar el cabello más largo de lo normal se extendió entre los miembros de otros cuerpos del ejército, por lo que José Bonaparte (más conocido popularmente como Pepe Botella), acostumbrado a la estética impoluta que lucían los soldados franceses, cuando fue coronado Rey de España, mandó que todos los soldados que estuvieran bajo órdenes de la monarquía llevasen el pelo corto y la barba rasurada.

Los marineros que estaban bajo sus órdenes, lanzaron el grito al cielo, entre protestas y trifulcas, exigieron poder llevar el pelo largo, ya que les daba garantías de no morir ahogados. Finalmente se “Salvaron por los pelos”, y fueron autorizados a mantener sus largas cabelleras.

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A la chita callando

A la chita callandoSiendo pequeña me imaginaba que esta expresión venia de la película de tarzán, pero nada más lejos. No se conoce con seguridad de donde procede dicha expresión, algunas de las teorías son las siguientes:

La primera de ellas se refiere al derivado del verbo “chistar” como onomatopeya de mandar callar: “¡Chist!” que se suele acompañar poniendo el dedo índice perpendicular a los labios.

Otra de las teorías, se remontaría a los tiempos de la dominación musulmana, cuando los invasores norteafricanos introdujeron en la península un tipo de caza en el que se utilizaba el gato montés, en realidad una especie de leopardo muy veloz y voraz conocido como cheetah o chita (referencia fonética de “cheetah” en inglés). Domesticado por los árabes para la caza, éstos, introdujeron ese modelo en la Península Ibérica, sin embargo, Alfonso X el Sabio, prohibió esta práctica. No obstante, se continuó realizando de manera furtiva y al hacerlo así se refirieron a ella como “cazar con la chita callando” o de una manera silenciosa.

La otra explicación es más vulgar, pero también probablemente más acertada, y se refiere al juego de la chita, hasta hace poco bastante popular aún en muchas zonas. La chita es otro nombre que recibe la taba o hueso astrágalo de la pata de los corderos. Este hueso se utilizaba no sólo por los niños en sus juegos, sobre el que se colocan monedas y se tira con tejos, desde cierta distancia intentando tumbarlo, ganando el ‘tejo’ el que queda más cerca del dinero, sino también por los adultos para hacer apuestas, hasta que fueron prohibidas y como es de adivinar, se continuaron jugando a escondidas, dando de nuevo el significado a nuestra expresión.

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Ni hablar del peluquín

Ni hablar del peluqínExpresión empleada para rechazar o negarnos a hacer una acción determinada, similar a “por supuesto que no” o “de eso ni hablar”.

En una época distinta a la actual en la que es habitual lucir calva con orgullo o incluso cabeza afeitada, había ciertos complejos varoniles ante la pérdida de cabello. Pues bien, el peluquín se utilizaba para ocultar la calvicie incipiente, que se convertía así en una especie de secreto. Incluso en los casos en que el postizo era evidente, se consideraba signo de mala educación señalar al calvo “camuflado”.

Tal estético artículo, fue objeto de una canción que apareció en una antigua comedia musical española llamada “Canelita en rama”, estrenada en el año 1943 y basada en la comedia teatral del mismo nombre, la cual fue escrita por Antonio Guzmán Merino.
La película fue dirigida por Eduardo García Maroto y contó, como protagonista, con la cantante Juanita Reina. La canción en cuestión lleva el mismo nombre que nuestra expresión y es la primera constancia del empleo de la misma que se conoce. La primera estrofa dice así:

La cabeza como un huevo
tenía don Valentín
-¡ay mi don Valentín!,
¡ay mi don Valentín!-
y se ha puesto como nuevo
comprándose un peluquín.
El día que lo ha estrenao
a una niña se declara;
y ella dice que ha notao
que tiene una cosa rara.
La madre dice: ¡hija mía!,
como viene con buen fin,
andando a la sacristía
¡y ni hablar del peluquín!

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FUCK

FUCKEl origen de esta palabra malsonante aunque hoy en día tan escuchada sepas ingles o no, no está realmente definido.

Unos dicen que dicha palabra viene de Ficken, palabra germánica que significa empujar y que dio lugar también a fokken (holanda), fucka (Noruega) y focka (Suecia), todas ellas con el mismo significado.

La más llamativa se remonta a la antigua Inglaterra, la edad media es un periodo reconocido por su gran represión sexual, ya que la iglesia tenía un gran poder sobre la conducta y la moralidad del pueblo. Tampoco existía la privacidad, ya que en su mayoría las familia compartían una misma vivienda.
Se dice que cuando una pareja quería tener un hijo, sólo podían tener sexo si el Rey los había autorizado a ello (salvo que se tratara, claro, de un miembro de la familia real). Quienes deseaban tener un hijo, pedían entonces permiso al monarca, cuyo consentimiento se materializaba en una placa que los amantes debían colgar en su puerta mientras tenían relaciones. Dicha placa decía “Fornication Under Consent of the King” (cuyas iniciales dan “F.U.C.K.”). Aparentemente, el acortamiento se lexicalizó, y hoy es una palabra usada mucho más allá de las fronteras inglesas. Algunos dicen que lo de la placa es mentira otros que es verdad pero que dicha placa era puesta en la entrada de los prostíbulos que sí pagaban sus impuestos.

Otra versión dice que proviene de “Forced Unnatural Carnal Knowledge” (conocimiento carnal degenerado y forzado), un letrero que debían llevar puestos los convictos de violación sexual.

Y una ultima versión dice que viene de “For Un-marital Carnal Kowledge” (Conocimiento carnal fuera del matrimonio), y que era la causa usada por los abogados cuando explicaban la causa de una demanda de divorcio.

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Hacer la pelota

Ser PelotaSer un pelota o hacerle la pelota a alguien es adularle para conseguir algún beneficio presente o futuro.

Su origen lo encontramos en el sobrenombre que recibían las amantes y señoritas de compañía de los señores adinerados bastantes años atrás, a las que llamaban “pelotas“. Estas señoritas trataban de agradar lo máximo posible a estos ricachones, pues cuanto más contentos estuvieran éstos, más beneficios obtendrían éstas, estas mujeres hacían y decían cosas del agrado de los hombres que las mantenían para que siempre las eligiesen a ellas y no a otras.

Otra teoría apunta a que proviene del siglo XIX. Por aquel entonces, el billar se hizo popular entre la nobleza española y el rey Fernando VII acostumbraba a jugar junto a cortesanos y nobles. A estos compañeros de juego, se les empezó a conocer como “pelotas” debido a que su principal misión en el juego consistía en dejar las pelotas o bolas de billar de manera que al rey le resultase fácil hacer carambola e introducir las bolas en sus respectivos agujeros.

Otras expresiones coloquiales como “hacer la rosca“, “bailar el agua“, “dar vaselina” o “tirar flores” se emplean en diversos países de habla hispana con el mismo significado que “hacer la pelota“.

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Porque a los Franciscos les llamamos Paco y a los José, Pepe?

Ambos apelativos comparten una historia similar y corresponden a acrónimos surgidos de títulos asociados a figuras cristianas.

San Francisco de AsisPaco

Se relaciona con San Francisco de Asís, fundador de la orden de los Franciscanos, el resto de monjes de la comunidad de hermanos se dirigían a él como “Padre de la comunidad” o “Pater comunitatis” en latín. Dada la relevancia de este personaje histórico, con el tiempo se usaron las dos letras de sendas palabras formando el término “paco” para denominar a las personas que se llamaban “Francisco”.

 

Pepe

El caso del apodo Pepe para los José también tiene su fuente en el cristianismo, es a causa de la función de José de Nazaret, esposo de María, el cual, según la religión católica, principalmente en las lecturas del Nuevo Testamento, era el “padre putativo” (“pater putatibus” en latín) de Jesucristo o lo que es lo mismo, el que tenía la función de padre sin realmente serlo. Por dichas iniciales PP es por lo que con el tiempo a los llamados “José”, se les conocía también por “Pepe”.

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Ser más chulo que un ocho

ChulaposUsamos ese modismo para decir de alguien que actúa con cierta altanería y desafío y o va vestido de forma muy arreglada.

En la Comunidad de Madrid, España, un “chulo (a)” o “chulapo (a)”, perteneciente a una de las clases populares de la región, era la persona que desde el Siglo XIX y vestido de la forma estilada en la época, actuaba en conjunto con un característico orgullo y presunción, que lejos de ser arrogante, emanaba un tradicional encanto.

La indumentaria en las mujeres se conformaba de una blusa ajustada y una larga falda de lunares; en la cabeza un pañuelo rematado por un clavel. En los hombres pantalón generalmente negro, una chaqueta con un clavel en la solapa, chaleco y una gorra a cuadros blancos y negros llamada “parpusa”.

Estos chulapos, engalanados de esa guisa, tenían costumbre de, en el 15 de Mayo, (festividad de San Isidro Labrador, patrón de la localidad de Madrid) acercarse a la ermita del Santo a rezarle y realizar un festejo con bailes y comidas tradicionales en la pradera que lleva su nombre. El medio de transporte que empleaban masivamente era la Línea 8 del tranvía de la época, que hacía el recorrido entre la Puerta del Sol y el barrio del río Manzanares.

El pueblo acuñó esa frase, en la que enfatizaban el hecho de que no había algo con más chulería que un tranvía cargado de “chulapos”.
La festividad y la indumentaria en las celebraciones del Santo se ha mantenido intacta hasta nuestros días.

Tranvía linea 8

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SPAM

SpamLlamamos “spam” al correo electrónico que no hemos solicitado, generalmente publicitario y enviado masivamente, pero aunque pueda parecer increíble, la palabra ‘SPAM’ no tiene nada que ver con términos informáticos.

Originalmente la palabra SPAM surgió como abreviatura de “spiced ham” (jamón con especias), y fue la marca usada por la empresa charcutera estadounidense Hormel Foods en 1957 cuando lanzó al mercado su nuevo producto de carne. Durante la Segunda Guerra Mundial lo usaron como alimento los soldados británicos y soviéticos.

Sin embargo, el término hubiera acabado en el olvido de no ser por el grupo de humoristas británico Monthy Python, quienes en uno de sus sketches aparecían vestidos de vikingos leyendo un menú donde que solo se leía ‘SPAM’. Por ello, empezaron a gritar “‘¡Al rico SPAM!”. De ahí la asociación con una cosa abundante que nadie quiere, lo que hizo que terminara por asociarse al correo basura de Internet.

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Tonto del bote

El tonto del bote“El tonto del bote” es una de las muchas frases que en castellano utilizamos para referirnos a una persona de poca inteligencia o gran simpleza.

Pero el “El tonto del bote” fue, sin embargo, un personaje real y documentado, aunque no ha llegado a conservarse su nombre verdadero.
De hecho, fue una figura muy popular en el Madrid de principios del siglo XIX, ya que era uno de los mendigos más habituales de las calles madrileñas. Se le llamaba así porque, sentado a la puerta de San Antonio del Prado, pedía limosna agitando con grandes aspavientos un bote que llevaba en la mano para llamar la atención y recoger las monedas que le daban.

Pero más famoso se hizo aún porque en cierta ocasión que se celebraba una corrida de toros en el centro de Madrid, una de las reses logró saltar la barrera y salir de la plaza y enfiló la Carrera de San Jerónimo. Al meterse en una de las calles transversales, llegó el toro al punto donde se hallaba el mendigo, quien -no sabemos si por el susto o por la ignorancia del peligro- se quedó quieto como una estatua. El morlaco, tras olfatearlo y darle mil vueltas, finalmente siguió su camino sin hacerle ningún daño, por lo que todos los que conocieron el suceso se maravillaron de la buena suerte del “tonto del bote”.

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Se te ve el plumero

Milicia Nacional 1812Este dicho tan recurrente se usa para indicar que una persona deja traslucir de forma involuntaria sus verdaderas intenciones o pensamientos en un asunto.

Esta curiosa frase tiene su origen en el uniforme de la antigua Milicia Nacional, cuyos integrantes cubrían sus cabezas con un gorro militar coronado por un llamativo penacho de plumas, lo que hacía que se les divisara de lejos, incluso entre la multitud.

La Milicia Nacional era un cuerpo de voluntarios que fue instituido en las Cortes de Cádiz de 1812. Fue un instrumento de los progresistas en su lucha contra el absolutismo y sus miembros siempre estuvieron del lado de las clases populares durante las revoluciones que sacudieron este convulso período de nuestra historia. Obviamente, esta Milicia fue suprimida por el partido conservador cuando accedió al poder.

Pronto la Milicia Nacional se convirtió en símbolo de la progresía liberal frente a las tendencias absolutistas, y el llamativo penacho o”plumero” con que se adornaban vino a representar la defensa de las ideas progresistas. Así, en la prensa de la época empezó a decirse de los políticos que mostraban inclinación hacia la causa liberal que “se les veía el plumero“.

Otra teoría es la fábula de La corneja y los pájaros, escrita por el griego Esopo en el siglo VI a.C. La fábula cuenta que Júpiter, el padre los dioses, para nombrar al rey de los pájaros, señaló una fecha en la que todas las aves deberían comparecer ante él, para así elegir a la más bella. Todos los pájaros se acercaron a la orilla del río para acicalarse y arreglarse el plumaje. La corneja, consciente de su fealdad, se dedicó a recoger las plumas que se habían desprendido de los otros pájaros y se las prendió en el cuello. Al llegar el día señalado por Júpiter, todas las aves acudieron al concurso. De todos los plumajes, el de la corneja resultó ser el más bello y elegante. Pero cuando estaba a punto de ser coronada, los demás pájaros, indignados por el engaño, se le echaron encima y cada cual arrancó del penacho las plumas que le pertenecían. Y la corneja no consiguió el tan preciado puesto, por vérsele el plumero, o sea, el penacho de plumas de pega.

Así que lo dicho, cuidado no se os vea el plumero.

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