Tonto del bote

El tonto del bote“El tonto del bote” es una de las muchas frases que en castellano utilizamos para referirnos a una persona de poca inteligencia o gran simpleza.

Pero el “El tonto del bote” fue, sin embargo, un personaje real y documentado, aunque no ha llegado a conservarse su nombre verdadero.
De hecho, fue una figura muy popular en el Madrid de principios del siglo XIX, ya que era uno de los mendigos más habituales de las calles madrileñas. Se le llamaba así porque, sentado a la puerta de San Antonio del Prado, pedía limosna agitando con grandes aspavientos un bote que llevaba en la mano para llamar la atención y recoger las monedas que le daban.

Pero más famoso se hizo aún porque en cierta ocasión que se celebraba una corrida de toros en el centro de Madrid, una de las reses logró saltar la barrera y salir de la plaza y enfiló la Carrera de San Jerónimo. Al meterse en una de las calles transversales, llegó el toro al punto donde se hallaba el mendigo, quien -no sabemos si por el susto o por la ignorancia del peligro- se quedó quieto como una estatua. El morlaco, tras olfatearlo y darle mil vueltas, finalmente siguió su camino sin hacerle ningún daño, por lo que todos los que conocieron el suceso se maravillaron de la buena suerte del “tonto del bote”.

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